Antes, indiferencia. Ahora, felicidad

Hay cosas que sinceramente no me llaman la atención, otras que me hacen indiferente y otras tantas que desconozco o no sabía que existían, entre ellas se encontraba  AIESEC.

Y es que bien dicen que las cosas llegan a tu vida por alguna razón, de esas veces o días random que estás en la universidad y entran un grupo de jóvenes estudiantes hablando de liderazgo e invitando a hacer intercambios por el mundo.

Primera impresión: indiferente, el creer que es casi imposible.

Notas tanto entusiasmo en esos jóvenes, que realmente te llegan a sembrar la semilla de la inquietud, claro, renuente a creer y pensando que es demasiado cierto para ser verdad.

Después de la negación, decides dar la oportunidad y probar esa serie de cosas que te prometieron y que con tanto entusiasmo transmitían.

Segunda impresión: la semilla de la inquietud

Siempre se entra con el pie derecho, entras a otro mundo dentro del mundo en donde vives, y te encuentras con muchísimas cosas diferentes o que quizás nunca habías puesto atención. Empiezas a conocer personas con las que tienes alguna afinidad o cuentan con mínimo una cosa en común. De repente te encuentras en una habitación con un mix de idiomas, probando diferentes platillos típicos de diversos países y comienzas apreciar lo que te rodea, pero de una manera diferente, una manera tan rápida de encariñarte y donde sabes que ese cariño es bien correspondido.

Es ahí donde te das cuenta de que no todo lo que habías escuchado era una exageración y comienzas dejándote llevar por la motivación y las ganas de querer descubrir más del mundo al que ingresaste.

Tercera impresión: aceptar el reto y la felicidad

Después de un tiempo, te das cuenta de que el mundo no es tan chico como dicen que es, siempre has sido parte de él, pero de una manera indiferente, que vivías en un confort tan grande que después de dejarlo simplemente te sientes feliz. Feliz al saber que eres parte de un mundo diferente o que por lo menos estás colaborando en la mejora de él.

Y sí, el encontrar este espacio es infinita felicidad.

Felicidad e AIESEC

Fotografías de AIESEC Chile