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Sana y Salva – Bitácora de Valen

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CAPITULO II
Safe & Sound – Cúcuta

Nuestro objetivo ha llegado sano y salvo a su misión…No no es cierto, pero después de mucho nerviosismo y preparación Valen al fin llegó a su destino, en una ciudad bastante particular, Cúcuta – Colombia. Le pregunté como fue la llegada y lo primero que menciono fue la calidez de su familia host pero antes de eso hablamos sobre una situación típica de cuando viajamos; su vuelo de Santiago a Bogotá sufrió retraso, pero como buen miembro de AIESEC no dejó que el estrés pudiese mas que ella y al llegar al aeropuerto de Cúcuta horas más tarde, se consiguió con la sorpresa de que su familia de acogida estuvo todo ese tiempo esperando a que llegara.

Es bueno saber que así como nosotros acompañaremos a Valen desde la distancia ella esta en buena compañía también; mientras, vamos a seguirle el paso en sus actividades y las aventuras que su viaje depara. El proyecto que escogió la Vale es de enseñanza, se llama “WE SPEAK” y su principal objetivo es el de dar clases de idiomas a niños pequeños en una escuela local, estos proyectos los pueden encontrar en el portal de oportunidades.

Como llegó hace poco, esta semana estará en proceso de adaptación, familiarizandose con la familia, su entorno, las actividades que va a realizar y por supuesto, todo sobre la ciudad. Cúcuta como dije al principio, es bastante peculiar ya que es una ciudad fronteriza de Colombia con Venezuela, combinando lo  mejor de dos mundos; la diversidad que se vive en Cúcuta es muy amplia pues convergen dos culturas en una misma ciudad y es bastante notorio, en una misma calle conseguirá una combinación de los tradicionales buñuelos colombianos y la clásica arepa venezolana, así como el gentilicio.

¿Existe algo mejor que conseguirnos una variedad amplia y rica en cultura realizando nuestro intercambio? Lo dudo. Estoy segura que Concepción ahora será un sitio que muchos Colombianos y Venezolanos querrán visitar en sus vacaciones.

 

Estar abiertos a recibir

ben-white-131245“Bendecidos aquellos que pueden dar sin recordar y recibir sin olvidar”

Cuando tenemos una experiencia en el extranjero pensamos mucho en el punto de vista de la persona que realiza el voluntariado, como es el shock cultural, como sobrelleva las situaciones en un ambiente totalmente diferente; pero se nos olvida la otra parte de la historia, el receptor.  No todo el jugo de la situación esta en irnos, también recibir a alguien es una experiencia a contar, comencemos esta semana familiar contándoles parte de mi historia…

Mis dos experiencias cercanas con intercambistas fueron ambas en Venezuela, una hace más de 6 años y otra hace un año; aquí va:

Cuando tenía quince años llego una  niña extremadamente rubia a mi colegio, que no hablaba absolutamente nada de español y estaba hecha un manojo de nervios, su nombre es Sarah y actualmente es una de las personas mas extrovertidas y aventureras que conozco, teniendo el privilegio de decir que es una de mis grandes amigas. Saritah viene de Alemania y su primer intercambio fue en el rincón más pintoresco de Venezuela que es mi ciudad Barquisimeto.

Pasamos un año increíble, donde no solo causó impacto en la vida de muchas personas (incluyéndome) si no que en ella creció un amor enorme por mi país y todo lo que lo componía, haciendo que de una u otra manera creciera en nosotros, quienes la rodeábamos, mayor interés en  saber que era aquello que exactamente le gustaba tanto de nuestro país y por que sentía tanto cariño… Eso es una parte de lo que hacen los intercambios en nuestra vida, nos hacen reflexionar sobre quienes somos y valorar en donde estamos, sin importar en que parte del globo terráqueo estés, ver la felicidad y el cariño que hablan de las personas con quienes creciste  y la ciudad donde naciste no tiene precio.

Por otro lado también despertó una curiosidad insaciable en mí y allí comenzó mi travesía en el mundo de las diversas culturas, lenguajes y viajes, oh los viajes, mis tesoros más preciosos. Pues bien, regresemos al tema; Sarah sigue siendo mi amiga hasta la actualidad y el cariño que ella desarrollo por mi país yo lo desarrollé por el de ella, encontrando personas maravillosas en el camino y oportunidades únicas. Ese fue nuestro regalo, sensaciones increíbles, recuerdos inolvidables, experiencias de crecimiento y amistades inquebrantables.

Mi otra experiencia cercana fue con mi amada amiga Ana Paula, de Brazil. Después de un largo camino de adolescencia Pauli y yo no encontramos en una escuela de idiomas, yo enseñaba inglés y ella portugués, naturalmente. Nuestra amistad comenzó cuando enseñándole español le explicaba  la diferencia entre “esta y está”  y luego a conversar sobre la vida sin faltar por supuesto el amor, ambas sufríamos de un diagnóstico de corazón medio roto…¡Un tema que une a cualquiera!

Nuestra amistad creció como la levadura, le enseñé en medida que pude todo sobre mi cultura y ella de igual forma me contaba sobre Brazil; pasábamos nuestros almuerzos juntas y le recomendaba semanalmente comidas y sitios que visitar. Ani Pau es una de las personas a las que tanto cariño les guardo, hablamos cuando nuestros horarios se adecuan pero se que la querencia es la misma.

Estas dos amigas aunque no tengan nada en común, a excepción de esta servidora, han causado un impacto diferente en muchas personas, les crearon consciencia de nuevas culturas, crearon inspiración incluso motivación de dar el siguiente paso que necesitaban para arriesgarse a tomar una aventura, crearon una nueva pasión, una nueva dirección, sin querer… El recibir también es una experiencia, si decides tomar un voluntariado recuerda también el legado que de alguna manera dejarás.

La historia nunca termina cuando regresas, es cuando apenas comienza; mi historia recibiendo no termina aún, varios chilenos han dejado un gran impacto en mi vida también, supongo que estoy destinada a llenar mi celular de códigos extranjeros y anécdotas a retratar…

 

¿Por que viajar nos hace crecer?

por que es importate viajar

“To Wander, To See the World…”

Viajar es un milagro eterno y una experiencia que casi de manera obligatoria nos hará crecer. Como extranjera en estas tierras puedo dar fé de las maravillas encontradas al llegar a un nuevo lugar y como consigues un nuevo hogar en una nueva dirección postal.

Nuestro programa Voluntario Global está diseñado para sacarle el jugo a nuestro potencial a través de los intercambios al extranjero. El mundo más ahora que nunca, necesita aportes positivos. Todos absolutamente, todos, tenemos habilidades; unas más diferentes a otras pues siempre se basa en nuestros gustos y a veces a pesar de que somos buenos en algo, nos preguntamos “pero ¿como yo puedo hacerle un aporte al mundo? Si no soy un gran pensador ni filosofo, si no soy científico o empresario” pues ¡nada de eso hace falta!

Una vez Gandhi dijo y parafraseo; puede que hagas algo insignificante pero es importante que lo hagas. Siempre me baso en esta frase porque es la realidad, con cada pequeña acción es cuando logramos grandes cambios. Espero que estas palabras, este aporte, te de resultados a ti. Y te digo, con querer hacer el cambio es suficiente, salir de la zona comoda o zona peligro como le llamo, es lo que nos hace crecer. Atrevernos a tomar nuevos desafíos son las acciones que nos ayudan a escalar a nivel personal; y pues que mejor manera de salir de tu confort zone que viajando!

El despejar tu mente, conocer nuevas personas, conocer nuevas culturas y esa sensación de aventura son incomparables y automáticamente hacen que cambiemos de pensamientos, si cambia tu pensar cambia tu manera de actuar. Viajar nos hace crecer por todo lo que te he explicado anteriormente y porque tomas responsabilidad de tu acciones, en un voluntariado cada acción que tomas es para otras personas, suena bonito ¿no? Tomar decisiones y acciones para el bien de otros.

Date la oportunidad de crecer, permitete vivir nuevas experiencias rodeado de cosas que te gusten, trabajando por causas que te importan y demostrandote que eres capaz de lograr cosas marvillosas, que no tenemos que ser multimillonarios o genios eruditos para lograr un cambio en otras personas. Dale la oportunidad a tu juventud de vivir, date la oportunidad de dar y de recibir cosas maravillosas.

Crece a través de aventuras, aprende un nuevo idioma, encariñate con personas de otro lugar, se parte del cambio en un rincón del mundo y descubre la gastronomía, tal vez consigas una nueva comida favorita. Encárgate de soñarlo porque AIESEC lo puede hacer realidad por ti.

 

7 Razones para irte de voluntariado

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¿Que nos gusta de viajar? ¿Que nos gusta en ayudar al otro?

Este post va dedicado a buscarle siempre lo positivo a cualquier situación y que mejor positivismo que generar un cambio mediante “Voluntario Global”. La idea de explorar sitios diferentes y conocer nuevas culturas, la gratificación de generar un impacto en la vida de alguien… Para mi es una invitación a la que asistiría sin duda alguna.

1) “Atrévete a ser parte de un cambio real en el mundo” Siempre nos quejamos sobre los problemas ¡Pero no hacemos nada al respecto! Diferénciate trabajando en pro al cambio positivo de una comunidad.

2) “El conocimiento es poder” Conocer a fondo sobre los temas y situaciones actuales en distintos países, especialmente Latinoamérica.

3) “Atrévete a salir de tu zona de confort” Tener  la posibilidad de vivir una experiencia totalmente diferente en estas vacaciones.

4) “De la experiencia nacen las fortalezas” Sumar este tipo de experiencias a tu currículum laboral no suena tan mal ¿cierto?

5) “Ayundado a otros nos ayudamos a nosotros mismos” Se parte de la solución a una problemática y aprende las lecciones de esa hermosa vivencia.

6) “Crea liderazgo e independencia” Hay alguna mejor manera de desafiarte a ti mismo que tomando iniciativa en un ambiente diferente con personas que quieren aportar lo mismo que tú. (No lo creo)

7) “Crear anécdotas y generar gratos recuerdos” Un voluntariado es una experiencia única en donde puedes combinar el turismo consciente generando real impacto social a tu alrededor y llevándote maravillosos recuerdos a tu hogar.

¡Un bonus! Puedes tomar tu voluntariado con algún amigo; nada dice “amistad eterna” como un viaje. Atrévanse a unirse a la aventura, atrévanse a generar impacto, atrévanse a diferenciarse y quien sabe si el día de mañana puedan crear cambios en su comunidad.

¡Anímate a ser parte de la cambio!

 

Mi historia como Voluntario Global

Así que, estoy en Brasil.

Todo comenzó algunos meses atrás, cuando recibí un mensaje de una amiga que fue
llamada a una entrevista con el director de AIESEC de mi ciudad. Ella sabía que estaba
interesado en viajar así que me dijo que aplicara y lo hice. AIESEC es una organización
internacional sin fines de lucro, cuya visión es: paz y el cumplimiento del potencial humano.

Me llamaron algunas semanas después y la entrevista estuvo bastante buena. Después de
eso, fui a mi casa y revisé los proyectos que tenían en la página web de la organización.
Estaba muy interesado en viajar a un país que no hablara español, de esa manera tendría
que usar mi inglés o aprender otro lenguaje para comunicarme. Y como estaban
promoviendo viajes a países de Latino América, busqué proyectos que eran llevados a cabo
en Brasil. Me enamoré de un proyecto llamado Millennium en el que tenía que trabajar con
estudiantes entre 14 y 17 años, discutiendo asuntos globales y pensando en soluciones para

algunos de los serios problemas que tenemos en el mundo, tales como la pobreza, ETS,
malaria y otras enfermedades, mejorar la educación, igualdad de géneros y la valoración de
la mujer, salud y protección y respeto hacia nuestro medio ambiente, entre otros.
Apliqué y pronto recibí correos y noticias diciéndome que… ¡fui aceptado! Le dije a mis padres,

quienes me apoyaron y estuvieron muy felices. Y así comenzó el viaje. ✈️✈️✈️

. . .

Llegué a Brasil hace tres días. Mi último vuelo desde Fortaleza, una gran y hermosa ciudad
turística en la costa, hasta Teresina, la ciudad donde el proyecto se lleva a cabo, fue
cancelado, así que me tuve que quedar en un hotel, lo cual terminó siendo mucho mejor que

tomar el vuelo que debía y llegar a Teresina a las 2:30am. Dormí bien, después tomé una

ducha fría y tomé mi último vuelo a Teresina a la mañana siguiente. Todas las personas en
los dos aeropuertos donde hice escala fueron muy amables, no sé si esto se debe al placer
de viajar, que hace a todos más felices y dispuestos a ayudar, pero todos me dieron una
sonrisa, incluso cuando sus respuestas fueron “não” al preguntarles si hablaban inglés o
español. No pude conectarme al Wi-Fi en uno de los aeropuertos y cuando intenté
explicarle eso a un chico, en Inglés, no me entendió, pero compartió su internet conmigo.
Hice lo mejor para darle un bien pronunciado obrigado y fallé miserablemente, pero al
menos se rió y aún más importante, entendió.
Brasil es demasiado caluroso. Y es un calor distinto, nada que haya experimentado antes.
Es húmedo, estás rodeado por esta nube que está en todos lados y luego tu piel se siente
pegajosa y tus manos sudan, haciéndote sentir incómodo cuando das un apretón de manos o besas a las mujeres (en ambas mejillas) al presentarte, lo cual desencadena mi TOC. Ellos
abrazan. Mucho.

. . .

Pensé que el Portugués iba a ser fácil para mí, al venir de la misma familia que el Español
PERO la gente aquí habla tan rápido que a la nube de calor se añaden sonidos rápidos y
nasales, y podía entender como dos de cada diez palabras y a menudo les ponía mi cara de
no-sé- de-que- estás-hablando y en respuesta ellos hablaban más despacio y decían algunas
palabras en inglés para explicarme lo que estaban diciendo.
¡La comida es genial! Mucho arroz, porotos, carne y pollo. Cuando me fueron a recoger al
aeropuerto me preguntaron si había comido algo y me llevaron al centro a comer
“coxinhas”. Son una especie de comida rápida. Unas cosas redondas y fritas rellenas con
queso, jamón, pollo y no puedo recordar el otro relleno. ¡Eran deliciosas! Cené arroz, puré
de papas, una ensalada (que no estaba salada en absoluto) y una cosa rara de pollo y queso
(que estaba demasiada salada). Para el desayuno comí beiju lo que es una especie de polvo
blanco que pones en un sartén y se convierte en un tipo de panqueque. Lo comí con huevos y queso.
Las camas son raras para mí. Sólo tienen una sábana encima del colchón y una manta bajo
la almohada. Nunca lo había visto, pensé que no se cubrían con nada para dormir (lo que
sería bastante justo tomando en cuenta que está demasiado caluroso aquí).
La mayoría de los hombres están sin polera todo el tiempo y en todos lados. Los niños
pequeños, los jóvenes y los viejos caminando sin polera en las calles y dentro de sus casas;
y la mayoría de la gente usa sandalias.
Hay un montón de motocicletas en las calles. Es sorprendente, gente de todas las edades
montando sus motos en las locas calles de Brasil, incluso hay moto-taxis que son más
rápidas pero más peligrosas.
Los mosquitos, gatos, hormigas y moscas están todo el tiempo en todos lados. Las moscas
son diferentes aquí. En Chile sólo tienes que mover tus manos un poquito y se van lejos,
aquí eso no es suficiente, ¡casi tienes que tocarlas o empujarlas! Pero aparecen en ciertos
momentos, ahora, mientras estoy escribiendo esto (y derritiéndome) no puedo ver ninguna
mosca o mosquito. Ayer tuvimos un evento llamado “Global Village” donde tuvimos que
mostrar nuestros países en una exposición pública en un parque llamado “Potycabana”. Eso
fue genial, pero terminé muy cansado debido a que tuve que decir la misma cosa muchas
veces por alrededor de tres horas, alternando entre inglés y español, y repitiendo “Você
quer provar? a cada Brasileño curioso que venía cerca de mi mesa, donde tenía algunas
postales, una botella de vino, algunos suvenires típicos Chileno y la atracción principal, una
mermelada que les di para probar con galletas. En ese parque vimos algunos monos
llamados Soins, ¡eran súper lindos!

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Después de eso, tuvimos una reunión porque era el tercer aniversario de la organización
aquí en la ciudad. Estaba demasiado caluroso dentro de la casa, así que salí con algunos

chicos ¡y había un murciélago volando muy cerca de nuestras cabezas! Me desesperé un
poquito pero me dijeron que estaba todo estaba bien y que sólo comen fruta. ¡Todos los
brasileños bailan! ¡Habían chicas que bailaron desde que llegamos hasta que nos fuimos!
Todos felices, sudados, jadeando, lavando sus caras y bailando otra vez. Cada vez que
hacían algún movimiento de baile sorprendente, rápido o simplemente BIZARRE me
miraban y decían: ¡El Chileno no sabe que está pasando! Mi cara de esto-es- extraño debió
ser súper obvia en ese momento.
Cuando íbamos camino a casa le dije a mi anfitrión temporal que la fiesta fue muy
divertida… ¡él rió y dijo que eso no era una fiesta! ¡Y que estaba invitado a una fiesta real
hoy! No sé si sobreviviré a una fiesta Brasileña, ¡pero haré mi mejor intento!

Camilo Sánchez
Intercambista de el programa Voluntario Global