Testimonios de voluntarios que han sido parte del programa Voluntario Global.

Javiera Roa, #VoluntarioGlobal en Brasil

Fui a São José Dos Campos, Brasil a vivir una experiencia que me hizo crecer mucho como persona. Todo comenzó en Valparaíso, donde los chicos de AIESEC  me motivaron y ayudaron a tomar la decisión de viajar a hacer un voluntariado en una ONG fuera del país. No fue mi primera vez en Brasil, y probablemente no sea la última, pero esta vez fue completamente diferente. Desde el primer día sentí que esto iba a ser un gran desafío.

Tuve la suerte de vivir con tres hosts que me recibieron con los brazos abiertos y que me incluyeron en sus actividades diarias como una brasileña más, por lo que pude conocer mucho sobre la cultura brasileña, conocer lugares hermosos, comer su comida (el maravilloso açaí) e incluso aprender un poco de su idioma. Ellas hicieron que me sintiera como en casa.

La ONG donde trabajé se llama Associação Humanitária Amor e Caridade, un asilo de ancianos y hogar de personas en situación de calle con necesidades especiales. En un inicio para mi fue fuerte ver una realidad completamente diferente a la que yo estaba acostumbrada, pero el conocer las historias de las personas que allí vivían me motivó a trabajar con todo el ánimo. Trabajé en el proyecto SMarketing, donde lo que se busca es que la asociación tenga mayor visibilidad y que la comunidad sepa como se puede ayudar, todo esto con el fin de juntar recursos, los cuales mes a mes eran escasos.

Aprendí bastante en este trabajo sobre el funcionamiento de una ONG, además de conocer la realidad de las personas allí viven todos los días, intentando salir adelante con lo que se puede. En la asociación conocí gente maravillosa, desde su dueño, los moradores, la gente que trabajaba y los voluntarios de distintos países con los que trabajé, con los cuáles aun tengo contacto y que agradezco mucho haber conocido.

Sin duda, viajar solo(a) es algo complejo. En mi caso, fue la primera vez que salía del país completamente sola y siempre está el miedo a lo que pueda pasar, por lo que siempre se debe tener la mayor precaución en todo para así disfrutar al máximo la experiencia.

Cuando me preguntan sobre mi viaje, siempre se lo recomiendo a todos, por que es una experiencia que te abre al mundo, te saca de tu burbuja y te hace aprender cosas que jamás pensaste. Cuando se está en la zona de confort es muy difícil aprender cosas, tienes límites. Es necesario cada cierto tiempo hacer este tipo de cosas para darte cuenta que hay muchos lugares que conocer y personas de las que puedes aprender.

Debo finalmente dar gracias a AIESEC Valparaíso y a AIESEC Vale de Paraíba que hicieron todo más fácil y se preocuparon por todos los detalles desde que decidí viajar, hasta que volví a Chile.

Fotografías de Javiera Roa para AIESEC Chile